miércoles 26 de agosto de 2009

Crónica del viaje científico a Argentina: Zapala

Os dejamos un día más con la interesante narracción que nos mandan nuestros compañeros del C.A.S. desde tierras argentinas.

"Ya lo hemos apuntado pero así es: las distancias en Argentina pertenecen a otras dimensiones de las que estamos acostumbrados en cualquier país europeo (si exceptuamos Rusia). De ahí que debamos dedicar bastantes horas en los transportes públicos para desplazarnos a las municipalidades con museos y/o restos fósiles de dinosaurios. Desde Barreales, hubimos de llegar hasta San Patricio del Chañar- cuyo reclamo de visita reza “Vinos, manzanas y dinosaurios”-, de ahí a Neuquén, y desde acá a Zapala: total más de cinco horas “aberronchaos” en distintos vehículos. Hemos de observar una particularidad: como ocurre en los chevrones de las caudales anteriores de varios diplodocoideos, en los que el canal hemal se divide para luego unirse en su parte distal, así el grupo se ha dividido en dos para luego volvernos a reunir en la parte distal del viaje que será Buenos Aires. Pedro Huerta ha tomado un vuelo hacia Tucumán para participar en un congreso sobre Sedimentología, y de paso presentar una comunicación al efecto. Fidel Torcida y Víctor Urién se han desplazado a Zapala.

Zapala, a tres horas de bus al oeste de Neuquén, es una municipalidad de unos 31000 habitantes, y se encuentra en el paso de los turistas y viajeros que se desplazan hacia el sur, a Bariloche, o más hacia el oeste hacia los lagos y los atractivos de la cordillera andina, hacia el esquí en esta época del invierno austral o hacia el disfrute de las actividades veraniegas.
En Zapala están refundando el antiguo Museo Provincial de Minería, con unas instalaciones amplias y diáfanas que albergan numerosos e interesantes fondos, además de mineralogía, de fósiles de plantas y animales vertebrados e invertebrados de diferentes edades. A partir de ahora se llamará Museo Olsacher de Zapala, MOZ.

Nos comenta su director, Alberto Garrido, que esperan inaugurarlo antes de fin de año, al comienzo de las vacaciones veraniegas: ojalá sea así. El Museo presenta unas instalaciones modernas y amplias, con una previsión de crecimiento para el futuro. A nosotros nos traía aquí el contraste de los restos del Zapalasaurus bonapartei, otro de los parientes próximos del rebaquisaurio salense. Entre láminas postzigodiapofisiales, prezigapófisis, íliones y extremidades se va el tiempo que es un primor. Aprovechando el desplazamiento, hemos podido contrastar también restos de otro pariente, el Limaysaurus, algunos de cuyos fósiles se custodian en este recinto. Las colecciones son muy destacables, pero a nosotros nos han llamado la atención los vegetales fósiles, y concretamente varias piñas con una fosilización perfecta y algunas benetitales que nos recuerdan a las del Museo de Salas.

Tanto Alberto Garrido como el equipo de trabajo que lleva trabajando dos años en la preparación de las colecciones que se exhibirán en este nuevo museo MOZ, han estado muy amables y solícitos en nuestra visita. Para ellos nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento. Esto que ahora es trabajo callado, de puertas adentro del Museo, será motivo de disfrute de los visitantes que se acerquen una vez inaugurado el museo y de los zapalenses que esperan como agua de mayo –no conocemos si esta frase hecha tiene su correspondiente en Argentina- la apertura del Museo.

P.D.: Es curioso ver cómo en los distintos centros que hemos visitado en Plaza Huincul, Villa Chocón, Lago Barreales, Zapala, se repiten, mutatis mutandis, experiencias de investigación y divulgativas, problemas, demoras políticas, implicaciones de la población, … en definitiva, situaciones similares a las que ocurren en nuestra querida Castilla y León. Pero acá, en la Argentina todos los años se ponen en marcha las inversiones previstas. A pesar de la crisis económica. O quizá como modo de contribuir a solucionar la merma de ingresos del sector comercial y turístico.

P.D. 2: La realidad social argentina no nos pasa desapercibida: hoy el autobús se ha topado con un grupo de piqueteros chacreros –esos trabajadores que se ganan la vida trabajando la tierra- que reclaman menos cargas fiscales para sus productos."
Fotos C.A.S.