
Ya hemos dado el salto al norte: más de 1000 Km desde Zapala a
San Juan, una bulliciosa ciudad que nos aguarda con nuevos tesoros paleontológicos. Ha sido un viaje nocturno de 13 horas en un colectivo bastante cómodo: asientos reclinables casi hasta la horizontalidad, cena y desayuno a bordo, película, aseos, etc. Es otra concepción del transporte diferente al que estamos acostumbrados en España, y que sirve perfectamente a los empedernidos viajeros que son los argentinos, y a las largas distancias del país. A la llegada nos acomodamos en un hotel hipercéntrico, pero en la línea de algunos ya conocidos, con comodidades contradictorias (WI-FI libre, pero duchas diminutas, por ejemplo); en fin, se sobrevive sin mayores penalidades.
A mediodía hemos podido encontrarnos en el Museo
de Ciencias Naturales con
Ricardo Martínez, uno de los investigadores más importantes sobre los primeros dinosaurios. Ricardo nos ha recibido muy amablemente y ha departido con nosotros sobre glorias y adversidades de la paleontología argentina. El museo está cerrado a la espera de remodelaciones que lo mejorarán y adaptarán a las nuevas tendencias de la museología; su equipo está metido de lleno en la preparación de una exposición que será itinerante por medio mundo, y que tratará, cómo no, sobre los magníficos yacimientos paleontológicos del
Parque de Ischigualasto (ya os narraremos la excursión que haremos allá el día 27).
De aquí proceden
los dinosaurios más antiguos del mundo (Triásico

, hace aprox. 230 millones de años), tales como
Herrerasaurus y Eoraptor. Es emocionante tener entre las manos los fósiles de estos ancestros del resto de los dinosaurios; el antepasado común de todos ellos no sería muy diferente a estos fósiles únicos. Además, para no desentonar con las magníficas colecciones que hemos podido conocer hasta ahora en Argentina, los ejemplares sanjuanenses están semicompletos, con muchas piezas de su anatomía en conexión y en muchos casos con una conservación extraordinaria. Por mucho que sigamos viendo especímenes casi completos, no dejamos de asombrarnos: se trata de unos fósiles bonitos como objetos naturales, pero también son una joya para cualquier científico que pueda estudiarlos. Acompañando a los dinos, aparecen especímenes - ¡también semicompletos!- de rincosaurios, cinodontes, otros terópodos, sauropodomorfos…. ¿Quién da más?.
Estos descubrimientos son el resultado d

e una
larga historia de investigación y perseverancia por gentes como Ricardo Martínez. Y también por la eficaz organización de campañas de excavaciones (desde 1988) que realizan durante 60 días en los meses de septiembre-octubre, equipos de 20 personas procedentes de EEUU, Europa (incluidos españoles) y otras partes del mundo. Un lugar apasionante para los paleontólogos y profanos. Y una ciudad con gente atenta y amable: ¡gracias, Ricardo y colegas del Museo de San Juan por permitirnos viajar a un pasado clave en la evolución de los dinosaurios!
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