miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ruta de El Bueno, el Feo y el Malo. Un western en Tierra de Dinosaurios


En la comarca de Salas de los Infantes se rodó en 1966 gran parte de una de las obras maestras del spaghetti western: El Bueno, el Feo y el Malo, de Sergio Leone. Y después de tantos años, el interés en el film sigue vigente, prueba de ello son los artículos aparecidos en los medios, como el que se publicó hace unos meses en El Correo de Vizcaya. El texto recoge información sobre la ruta turística que recorre varios de los emplazamientos donde se rodaron escenas de la película, y que fue diseñada por el Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (C.A.S.), con ayuda del CIT de Salas de los Infantes.

Os dejamos íntegro el artículo de El Correo de Vizcaya, en el que gran parte de la información fue aportada por Diego Montero, miembro del C.A.S. y a continuación un corto, en el que pueden verse las escenas de la película y los parajes en los que se rodaron.

22.09.10 -Iratxe López
Dónde: Desde Salas de los Infantes hasta Carazo.
Burgos es Nuevo Méjico. Eso pensó el director Sergio Leone cuando atendió el consejo ofrecido por un productor para rodar la que acabaría siendo su obra maestra, ‘El bueno, el feo y el malo’. Concretamente, la comarca de Salas de los Infantes es clavadita a los alrededores de Santa Fe y el Río Grande. Rocas calizas, montañas recortadas y una vegetación dura convencieron al cineasta sobre la idoneidad de desarrollar allí las escenas cumbres del spaghetti-western, protagonizado por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef.

Hasta el rincón castellano trasladó a su equipo en julio y agosto de 1966, y Salas arranca ahora una ruta para descubrir las localizaciones. El trayecto parte por la N-234 (dirección Burgos) camino de Hortigüela para seguir hacia Covarrubias y girar a la derecha después de recorrer 3,5 kilómetros hasta el escenario de la batalla del Puente de Langstone. El montaje en este punto fue espectacular. Más de 1.500 extras, entre militares del cuartel de San Marcial, estudiantes y mozos de la zona dieron vida a nordistas y confederados.

Para que el atrezzo resultara creíble el Arlanza se disfrazó de Río Grande gracias a una presa construida para elevar su caudal. Además, una amplia superficie de sabinar, choperas y trigales sufrió los rigores de la tala sustituyéndose por trincheras. Y de la nada se levantó un puente de 100 metros del que aún quedan restos de cimientos, visibles tomando altura por la ladera derecha.

La segunda escena se instaló cerca, en las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, reconvertido en la misión de San Antonio. A través de la ventana del cuarto donde descansa El Rubio (Eastwood) aparece la ermita de San Pelayo, pero no es la única curiosidad. El fraile con quien conversa Tuco (Wallach) en la cinta se llama en realidad José Molero, acomodador por entonces del casino de Salas y encargado de conseguir los extras, a quienes se pagaban 250 pesetas diarias.

Al cementerio
Antes de cruzar el segundo puente sobre el Arlanza en Fuente Tubilla hay que elegir el camino de la izquierda dirección a Contreras. Ocho kilómetros entre las Tenadas de Valcárcel llevan al pueblo, desde el que empieza la pista dirección Santo Domingo de Silos ascendiendo un valle flanqueado por La Peña de Villanueva y los Cuetos. Justo al principio del mismo, cruzando una puerta con cancela, se sitúa el Cementerio de Sad Hill, inolvidable por el duelo a tres que en él se disputa bajo el embrujo musical de Ennio Morricone.

En este camposanto, más de 6.000 sepulturas en un área circular de 300 metros de diámetro, quedará definida la suerte de los protagonistas. Del decorado, construido en tres días por 250 soldados, se observan restos de tumbas, pequeños montículos de vegetación. Desde allí es posible recorrer andando los seis kilómetros que distan del campamento-prisión de Betterville en Carazo, o continuar en coche por la pista hasta coronar los 1.280 metros de altitud –la mejor vista del cementerio– para descender a Silos donde la carretera en dirección a Salas de los Infantes lleva, tras atravesar el desfiladero del río Mataviejas, a Carazo.

A unos 500 metros al noroeste, sobre la Majada de las Merinas, ubicaron el fuerte inspirado en el campo nordista de Andersonville donde se cometieron ejecuciones masivas e incluso actos de canibalismo. En el filme, una banda de música compuesta por artistas de Salas que cobraron 2.000 pesetas al día, cifra record para los extras, mitiga los gritos de los torturados.

2 comentarios:

ome dijo...

impresionante!!!
Ahi todos los actores pisando los estratos fosiliferos del barremiense!!!

Anónimo dijo...

Lo ciero es que los paisajes que utilizaron corresponden en su mayoría a capas aptienses y posteriores.