domingo, 2 de enero de 2011

Crónica de la campaña de excavaciones en Argentina. De rebaquisáuridos, chinchimolles y choiques

Dedicamos esta crónica a la Fundación Dinosaurios de Castilla y León y al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.

La excavación progresa lentamente: la dura roca debe ser trabajada con técnicas de cantería, lo que supone un esfuerzo físico grande. Ahora valoramos, en gran medida la labor previa de nuestros colegas argentinos que removieron toneladas de roca con la ayuda de dos simples martillos neumáticos.

Por la tarde paramos para consolidar una vértebra, posiblemente dorsal, que asoma mostrando su centro vertebral y un proceso transverso. Observando las vértebras del dinosaurio que estamos excavando y que se conservan en el laboratorio del museo local, llama poderosamente la atención las pequeñas proporciones del centro vertebral respecto al arco y espinas neurales.

Juje publicó un artículo junto a otros colegas donde resaltaban este hecho en relación a un tipo de articulación donde el centro vertebral jugaba un papel secundario. La articulación predominante es la que se da entre prezigapófisis y postzigapófisis, permitiendo un movimiento de balanceo entre dos vértebras consecutivas que daría una mayor movilidad lateral a la columna vertebral. El sistema difiere de la articulación de los titanosáuridos con caras articulares vertebrales muy convexas que encajan en otras caras articulares muy cóncavas. Ademas en los rebaquisáuridos se pierde la estructura hiposfeno/hipantro que limitaría el movimiento intervertebral (el rebaquisáurido de Salas si posee hiposfeno como carácter llamativo).

Notas: Por supuesto el mate está presente a lo largo de la jornada. Su sabor amargo acompaña las charlas del desayuno, de media tarde o de los momentos previos a la cena. Nosotros intentamos aprender el ritual de preparación en el mate o calabaza y beber la infusión a sorbos cortos y continuos con la bombilla, especie de canuto que ¡no debe agarrarse con la mano, Damián!

En el camino sorprendimos a dos choiques, parientes sudamericanos de los avestruces, y uno de ellos se salió enseguida de la pista, pero el otro tuvo la mala idea de no hacerlo, así que corrió delante de nosotros a lo largo de tres kilómetros alcanzando por momentos los 60 km/h.

Otro animal que nos acompaña es un humilde insecto, el chinchimolle (¿pariente del grillo?). Cuando le molestan expulsa un líquido maloliente e intenso que incomoda a todo el mundo. Aplastar a este animal y sacar fuera todo ese líquido debe ser una experiencia poco recomendable.

Fotos C.A.S.