miércoles, 12 de enero de 2011

Crónica de la campaña de excavaciones en Argentina. Relato de Alejandro Haluza, Juje.

Lograr concretar una campaña de prospección y extracción paleontológicas no resulta nada fácil para instituciones relativamente pequeñas y jóvenes, como los museos de Salas de los Infantes y El Chocón. Sin embargo hay un componente de vocación, un condimento diría porque da sabor a todo esto, en la gente que valora la actividad científica y hace que los proyectos interesantes, como esta campaña conjunta, salgan adelante. “La atamos con alambre” decimos en Argentina, Es decir, que aunque no tengamos los recursos adecuados, hacemos que funcione como sea.
Una sorpresa, de entre tantas que nos brindó la paleontología, forzó los destinos de esta gente que se va despertando para trabajar mientras escribo estas líneas (04/01/11, 6:30 A.m.): el hallazgo de materiales de un dinosaurios saurópodo Rebbachisaurido (un grupo de dinosaurios herbívoros que se han registrado principalmente en América del Sur y África, pero que en los últimos años se han hallado también en Europa), en afloramientos del Cretácico cercanos a Salas de los Infantes.
Es así como Fidel, Pedro y Víctor visitaron nuestro museo para comparar los materiales hallados en España con los bichos de acá. En las charlas de sobremesa, después de poderosos asados, hablamos de la posibilidad de volver a excavar en el sitio donde habíamos hallado los restos óseos de un rebbachisaurido muy bien preservado, para intentar completar la información faltante (no habíamos encontrado vértebras de la cola, ni la cadera y muchos menos el cráneo).
Gracias a estas casualidades hoy estamos codo a codo picando la roca para más y mejor paleontología, los amigos de Salas (Fidel, Alberto, Rubén y Damián) y la banda de El Chocón (Marta, Andrés, Carlos, Manuel, Christian, Juan y Juje). Digo gracias en el sentido estricto porque estoy profundamente agradecido con todas las buenas voluntades que hicieron posible, a pesar de las dificultades y pesares, este trabajo en conjunto.

(05/01/11) Otro día de trabajo con calor en nuestra cantera del Cañadón de las Campanas. Buena parte de la banda duerme una siesta mientras pasa el peor sol y avanza la digestión. Se lo merecen: estuvimos desde temprano picando fuerte para extraer la roca. Ya vamos terminando con algunos objetivos propuestos. Ayer cerramos el primer bochón de yeso y arpillera para poder trasladar hasta el laboratorio un bloque rígido, una probable vértebra y la roca que la rodea. Hay que tener mucho cuidado con la preparación de campo y laboratorio de estos materiales. Los Rebbachisauridos son un grupo de saurópodos muy curioso. Tienen las espinas de las vértebras dorsales (del lomo) muy altas, en forma de pétalo, reforzadas por todos lados por láminas de hueso muy delgadas. Es por eso que la preparación de estos materiales es un trabajo delicado y de paciencia.

Realmente estoy feliz de haber podido volver a esta excavación para extraer los materiales faltantes de este bicho. En 2006, cuando hicimos la primera cantera y recuperamos los huesos, era muy tentador ponerse a picar más adentro, pero se nos vino el invierno encima y no pudimos. Ahora, con amigos y conociendo bien los materiales que tenían aquellos bochones, el entusiasmo es enorme.

Espero que estos trabajos se repitan todos los veranos (aquí y allá) para poder dar a luz a nuevos tesoros de la humanidad (como los llamaba George Gaylord Simpson), los fósiles y la información que brindan, que dejaremos para nuestros hijos.
Texto escrito por Alejandro Haluza, Juje.
Fotos C.A.S.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bárbara crónica, monstruo!
Buenos recuerdos se activan con la narración de experiencias revividas desde este rinconcito de la península ibérica.
Un abrazo para toda la banda.
Victor.