La crónica de hoy va dedicada a los colegas de la Universidad de Vigo, del País Vasco y de León.Nuestros días en El Chocón acaban, salvo para Rubén, que permanecerá acá hasta el día 13, cerrando las excavación y trabajando mano a mano con los preparadores de fósiles del museo local.
Hemos preparado un gran bochón para una vértebra dorsal que aparentemente puede estar bastante completa. El proceso tradicional para hacer bochones en Argentina consiste en preparar varias capas de yeso en torno al bloque que contiene el fósil.
La primera capa de yeso muy liquida es a churretadas, que penetra bien por las grietas, sellándolas. A continuación se rodea el bloque de tiras largas de telas arpillera de una anchura de 15 centímetros; primero se empapa la tela en agua y luego en el yeso líquido. La tela enyesada se dispone en varias capas entrecruzadas, con cuidado de que agarren bien los bordes del bloque; luego se procede a pelotear, echar yeso mas sólido encima de la tela arpillera. Este proceso se repite 2 o 3 veces más hasta tener el bochón ya preparado para dejarlo secar y endurecer al menos 24 horas si el tiempo es caluroso. Posteriormente se preparará el bloque del sustrato y se le dará la vuelta para terminar de enyesarlo.
En otra parte del yacimiento se está trabajando con un arco neural, probablemente de una vértebra caudal, que sería la primera y única de este dinosaurio que se ha recuperado. Si es así servirá para completar la información sobre este ejemplar.
Hemos podido ver en el laboratorio del museo el material nuevo de rebaquisáurido que han encontrado de un año acá. Por una parte hay un yacimiento que deben volver a excavar, del que han recuperado hasta ahora un arco neural dorsal muy bien conservado. En otro yacimiento han extraido elementos de un ejemplar de pequeño tamaño: una extremidad posterior, parte de la cola art
iculada y otros elementos apendiculares.
Hemos podido ver en el laboratorio del museo el material nuevo de rebaquisáurido que han encontrado de un año acá. Por una parte hay un yacimiento que deben volver a excavar, del que han recuperado hasta ahora un arco neural dorsal muy bien conservado. En otro yacimiento han extraido elementos de un ejemplar de pequeño tamaño: una extremidad posterior, parte de la cola art
iculada y otros elementos apendiculares. Poco a poco, El Chocón se está convirtiendo en una referencia imprescindible para estudiar dinosaurios rebaquisáuridos. Desde hace unos años este pequeño pueblo patagónico era famoso por poseer el dinosaurio terópodo que es el más grande conocido; el Giganotosaurus carolini, descubierto por un aficionado prospector empedernido que ha recorrido kilómetros de monte: Rubén Darío Carolina.
Prospectar en esta zona es un trabajo titánico; hay enormes extensiones de capas horizontales (de las formaciones Candeleros y Huincul, de edades Cenomaniense inferior- Turoniense) que hay que recorrer a lo largo de varios años. En una campaña de prospección típica se pueden invertir siete días, recorriendo cada día de 10 a 15 km. En el monte hay muchos hallazgos de astillas óseas, por lo que hay que valorar cuidadosamente los yacimientos que realmente sean susceptibles de excavar por la abundancia y conservación de los fósiles.

Una excavación importante fue la del yacimiento El Sapo: el esqueleto fósil casi completo de un dinosaurio terópodo, que estaba enredado en las raices de un matasebo (un arbusto) que hubo que cortar. Debajo del fósil, al remover el bocón para volcarlo, salió un auténtico ejército de alacranes que tenían allá la guarida. Debe de ser un susto de muerte, que inspiró el nombre científico que se le dio al dinosaurio encontrado: Skorpiovenator.
Nota: nuestros colegas de El Chocón son gente fantástica y nos tratan como magnificos anfitriones. Digno de resaltar son las comidas que prepara Carlos, “Charli”, un cocinero profesional que quizá algún año vaya a España a probar fortuna. La música en la campaña la pone Manu “Manurex”, que ejerce de batería en un grupo de rock local “Artículo 94” donde también toca Juan Canale.
Una rectificación 3ªcrónica: el museo Ernesto Bachmann, un naturalista argentino de mitad del siglo XX.
Nota: nuestros colegas de El Chocón son gente fantástica y nos tratan como magnificos anfitriones. Digno de resaltar son las comidas que prepara Carlos, “Charli”, un cocinero profesional que quizá algún año vaya a España a probar fortuna. La música en la campaña la pone Manu “Manurex”, que ejerce de batería en un grupo de rock local “Artículo 94” donde también toca Juan Canale.
Una rectificación 3ªcrónica: el museo Ernesto Bachmann, un naturalista argentino de mitad del siglo XX.
Fotos C.A.S.
1 comentarios:
Bueno, se ha colado una errata insistente: los bloques con fósiles protegidos se llaman bochones (lo que aquí llamamos momias).
Lo demás está bien, sobre todo lo de las magníficas comidas de campo y la convivencia que tuvimos con nuestros amigos de El Chocón.
Fidel
Publicar un comentario en la entrada