martes, 12 de julio de 2011

El C.A.S. estudia fósiles de dinosaurios en los museos de ciencias naturales de París y Bruselas.


El Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense, C.A.S. prosigue con su programa de viajes de investigación e intercambio científico que, iniciado en 2005, se dirige a conocer museos y yacimientos paleontológicos de Europa y América. Los objetivos de estos desplazamientos se centran en el intercambio de información científica, y el conocimiento de proyectos de puesta en valor de yacimientos y hallazgos paleontológicos (especialmente dinosaurios) en distintos países. Esta actividad de ámbito internacional del C.A.S. cuenta regularmente con financiación de distintas entidades, entre ellas la Diputación de Burgos, y su continuidad se ha decidido en función de los satisfactorios resultados que se alcanzan.

Esta semana varios miembros del CAS se han trasladado a Francia y Bélgica, donde se localizan dos grandes museos de ciencias naturales que son una importante referencia científica mundial. Se trata de museos que surgieron durante los siglos XVIII y XIX como expresión de un afán por parte de los estados de mostrar al público las “maravillas” de la naturaleza, tanto europea como foránea. En el caso de la paleontología, los primeros hallazgos de dinosaurios fueron uno de los mayores atractivos en los museos que, de hecho, tuvieron una gran popularidad. A lo largo del tiempo estos museos se han adaptado a las nuevas necesidades y la aplicación de tecnologías interactivas y audiovisuales características de museos modernos. Esto es especialmente constatable en el Instituto Real de Ciencias Naturales de Bélgica, en Bruselas que se ha reconvertido en un centro donde se invita al público a la participación y a la implicación, en la línea de los museos interactivos de ciencia que se han desarrollado en todo el mundo desde finales del siglo XX. Esa apuesta por la renovación ha sido todo un éxito: más de un millón de visitantes desde otoño de 2009. En el Museo Nacional de Historia Natural de París coexisten las galerías con exposiciones que parecen inalterables al paso del tiempo, con la Galería de la Evolución, un lugar expositivo mucho más moderno. Este museo francés acoge a casi 1.000 investigadores propios y del CNRS (en castellano, Centro Nacional de Investigaciones Científicas) que lo dotan de un enorme prestigio en todo el mundo, heredando la labor aun perdurable de grandes nombres de la historia de la ciencia: Cuvier, Lammarck, Buffon, etc.

Gracias a la visita que se concertó con el Dr. R. Allain, el grupo de investigadores salenses han podido estudiar algunos restos de dinosaurios emparentados con los hallados en la comarca salense. Han estado acompañados de Xabier Pereda, un paleontólogo de la Universidad del País Vasco que colabora regularmente con el Museo de Dinosaurios de Salas, y se han podido analizar huesos fosilizados de Rebbachisaurus garasbae, un dinosaurio que tiene el honor de ser el primero nombrado y descrito de la familia de los Rebaquisáuridos (grupo de dinosaurios herbívoros emparentados con el más conocido Diplodocus). Recogido en Marruecos en las décadas de 1950-60, actualmente una gran parte de sus fósiles está sometida actualmente a preparación y consolidación, y es objeto de un interés creciente por paleontólogos de varios países. Durante los 50 años que han pasado desde su descubrimiento los cambios en conocimientos sobre los dinosaurios ha sido muy grande por lo que ahora vemos estos viejos fósiles con nuevos ojos.

En el museo de Bruselas los protagonistas indiscutibles son los Iguanodontes (en la comarca salense los fósiles de iguanodontoideos son relativamente abundantes), fruto de un impresionante descubrimiento en 1878: a una profundidad de 320 metros en una mina de carbón se hallaron 38 esqueletos semicompletos de iguanodontes. Estos fósiles se exponen en enormes vitrinas para dar cabida a ejemplares que superan los 10 metros de longitud y que en vida pesarían más de 3 toneladas. Los iguanodontes están sometidos desde hace algunos años a un intenso y apasionado debate científico, de modo que se proponen especies nuevas donde antes se creía que solo había una o dos; precisamente en Bruselas se muestran dos especies de iguanodontes: el robusto Iguanodon bernissartensis y el más grácil Mantellisaurus atherfieldensis. Los cráneos se ubican a unos 4 metros de altura sobre el suelo; durante su trabajo en el interior de las vitrinas gigantes de cristal, son observados con curiosidad por los visitantes del museo (¡muchos de ellos querían entrar a las vitrinas pensando que el acceso era libre!). Esta circunstancia forma parte frecuentemente de la vida del museo, de modo que los visitantes pueden observar a investigadores en pleno trabajo. En compañía del conservador del museo, Hugo de Potter, los salenses han estudiado de cerca un detalle que ha pasado desapercibido en estos fósiles desde el siglo XIX hasta hace relativamente poco tiempo: fragmentos de piel fosilizada adheridos a vértebras de la cola; los hallazgos de piel fósil de dinosaurio son algo realmente singular en todo el mundo.

Estos grandes museos europeos subrayan la necesidad de desarrollar una cultura científica en la población, tanto en épocas de crisis como en otras de mayos bienestar social. El privilegio de haber podido visitar e investigar en unos museos de tanto prestigio ha sido una de las mayores satisfacciones que recogen los integrantes del grupo salense durante este viaje de intercambio científico.

Fotos Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (C.A.S.)