jueves, 7 de julio de 2011

Viaje científico del Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (C.A.S.) a Francia y Bélgica. Los iguanodontes de Bernissart.

En el Museo del Institut Royale des Sciences Naturelles de Belgique, en Bruselas. Tras su renovación y reapertura a finales de 2009, ha recibido más de un millón de visitantes. Personas que han disfrutado de una exposición basada en una veintena de esqueletos casi completos de uno de los dinosaurios mejor conocido desde el siglo XIX: Iguanodon. Entre los dinosaurios, los iguanodontes y los hadrosáuridos son los principales protagonistas, ya que son grupos que estudia el grupo de Pascal Godefroit, uno de los paleontólogos más activos del museo. Pero en él también se ofrecen ahora muchos recursos que llaman a la participación del público, a que se pregunte, que se arriesgue a descubrir secretos de los dinosaurios y otros animales del pasado, a excavar un esqueleto en un pequeño yacimiento paleontológico, a comparar los mecanismos de masticación de los dinosaurios con utensilios humanos de uso frecuente, a preguntarse sobre los movimientos de las extremidades de los animales basados en poleas óseas… Todo un proceso divertido, estimulante y sorprendente. Era otro museo decimonónico y ahora es un museo totalmente vivo e interactivo.

Visitamos el museo gracias a las gestiones realizadas con la Dra. Annelise Folie; allí nos recibió Hugo De Potter, cuya amabilidad y atención agradecemos de verdad. Hugo ha montado y desmontado los esqueletos de los iguanodontes más de una vez.

Accedemos al interior de las enormes vitrinas donde se exponen los esqueletos de Iguanodon bernissartensis y Mantellisaurus atherfieldensis, y somos observados con curiosidad por los visitantes del museo, ¡muchos de ellos querían entrar a las vitrinas al vernos dentro! Con una escalera pudimos observar detalles el cráneo, de las vértebras del cuello o de la escápula. Entre los ejemplares que estudiamos, está el holotipo del bernissartensis, el esqueleto fósil que sirvió para describir la especie. A pesar de que la conservación de los huesos fosilizados es muy delicada (sufrían un proceso de piritización que debió ser detenido para que no se convirtieran en polvo), podemos observar la presencia de fragmentos de piel fosilizada unida a vértebras caudales.

La robustez de bernissartensis contrasta con la esbeltez y menor tamaño de Mantelisaurus atherfieldensis. De este último nos llama la atención las largas y ligeras “manos”, o el dedo “pulgar” convertido en un espolón relativamente pequeño.

Aunque es un carácter bien conocido, también resulta llamativo el entramado de tendones osificados que se extienden entre las espinas neurales de vértebras sucesivas, desde el dorso hasta la cola.

En fin, una visita muy satisfactoria que nos deja como última impresión el diálogo entre pasado y presente: los esqueletos de los iguanodontes se siguen exponiendo en la posición bípeda que recuerda a los canguros (idea de Louis Dollo), a pesar de que es algo que se sabe es erróneo. Pero la imagen del iguanodonte que primero nos viene a la cabeza es esa postura que ha perdurado como un símbolo de este museo desde el siglo XIX.

Fotos C.A.S.

2 comentarios:

San Saurio dijo...

Hugo de Potter es uno de los mejores curators que me he encontrado. Amable, simpatico y sobre todo hace muy bien su trabajo.

Has sacado fotos de la pies del Iguano? Yo no la ví. Creo que es porque me tiré una semana mirando al suelo.

Paleofetiche

Anónimo dijo...

Hay alguna foto de la piel, sí.
Hugo fue muy paciente y dispuesto a resolver cualquier cuestión que surgiera. Que te reciban y te traten así se agradece, sobre todo en estos grandes museos que podrían pecar de "endiosamiento".
Fidel