Leemos información distribuida por la Agencia EFE, que aporta nuevos datos sobre la segunda fase del parque de paleoaventura Barranco Perdido situado en Enciso (La Rioja), que volverá a abrir sus puertas en abril. El espacio dedicado al "laboratorio del tiempo" será el protagonista de la segunda fase, que consistirá en un lugar en donde los visitantes recibirán un equipamiento, como escáneres, y las primeras instrucciones para salir hacia los yacimientos de fósiles. Los visitantes regresarán al "laboratorio del tiempo" después de haber obtenido los hallazgos en la "colina de los fósiles" para clasificarlos, interpretar los datos, procesar la información y analizarla en mesas de trabajo.La previsión es que el próximo mes de abril se inaugure la segunda temporada del parque, con unas instalaciones más amplias al aumentar las zonas de aventura y de ocio, donde se encuadra la apertura de un restaurante.
El parque, que en su primera temporada, de julio a octubre de 2010, recibió 12.000 personas, está diseñado como un yacimiento
paleontológico, que permite a los visitantes transformarse en paleontólogos, entre otras actividades.Las instalaciones disponen de una amplia oferta de actividades, formada por itinerarios, juegos de destreza y habilidad, pruebas físicas, atracciones y animación. También hay una zona de piscinas con la "playa cretácita", la "colina de los sauros" o la "colina encantada", que congrega los recorridos de aventura.
El gobierno riojano desea que el parque, con una extensión de 14.000 metros cuadrados, convierta el rico patrimonio paleoicnológico de La Rioja en un relevante recurso turístico y favorecer el desarrollo económico de la comunidad autónoma.
ABC
Fotos Esperanza García Ortiz de Landaluce.






























Lograr concretar una campaña de prospección y extracción paleontológicas no resulta nada fácil para instituciones relativamente pequeñas y jóvenes, como los museos de Salas de los Infantes y El Chocón. Sin embargo hay un componente de vocación, un condimento diría porque da sabor a todo esto, en la gente que valora la actividad científica y hace que los proyectos interesantes, como esta campaña conjunta, salgan adelante. “La atamos con alambre” decimos en Argentina, Es decir, que aunque no tengamos los recursos adecuados, hacemos que funcione como sea. 









