El Diario de Burgos recoge hoy en su sección de opinión una tribuna del
director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) y miembro del Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (C.A.S.), Fidel Torcida Fernández-Baldor. Os dejamos el texto íntegro.
La historia del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes es una
reivindicación del trabajo colectivo. De la suma de muchos esfuerzos y voluntades que han logrado mantener en pie una institución de un importante valor patrimonial. Muchos de los brazos que han construido el Museo a lo largo de 10 intensos años
pertenecen a personas anónimas que han experimentado la satisfacción de aportar su granito de arena a un proyecto que -intuyen- tiene un interés especial. Esa participación e implicación de ciudadanos «de a pie» es un éxito indudable en la actividad del Museo salense.
Y es que esta institución tiene un compromiso con la generosidad de la sociedad que la sostiene. Con el dinero de todos se realiza un largo proceso de
investigación paleontológica que comienza con la prospección y excavación de yacimientos, y que se continúa en un arduo y delicado trabajo de preparación, a veces de varios años, de los fósiles recuperados. Éstos pueden ser luego e
studiados con detenimiento para «resucitar» a los seres del pasado mediante su identificación y esclarecimiento de sus secretos: peculiaridades anatómicas, cómo se comportaban, su reproducción, etc.
Para el final quedará trasladar a la sociedad los conocimientos generados, presentarlos y exponerlos con claridad y con un enfoque didáctico que invite a aprender aprovechando la curiosidad y la inquietud por saber de los ciudadanos. Este camino que conduce a la puesta en valor de los fósiles es una obligación y un placer para cualquier investigador consciente de su labor.
A lo largo de sus 10 años de vida ha recorrido todo este camino, salpicado de acontecimientos excitantes como las excavaciones en el
yacimiento de huellas de dinosaurios de Costalomo (integrante de la candidatura IDPI a Patrimonio Mundial), o la
descripción de especies nuevas para la Ciencia. Se ha consolidado como institución al incorporarse al
Sistema de Museos de la Junta de Castilla y León; ha desarrollado
colaboraciones de investigación científica con instituciones nacionales e internacionales, proyectando el patrimonio paleontológico más allá de las fronteras europeas; se ha utilizado constantemente como recurso y herramienta de aprendizaje para escolares y universitarios,
promueve exposiciones y participa en distintos foros científicos.Nuestro Museo desarrolla así su existencia como una consecuencia necesaria de la labor que
desde 1975 realiza el
Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), mantiene el pulso con el
apoyo institucional del Ayuntamiento salense, y la participación de la Diputación y las Cajas provinciales canalizada a través de la Fundación Dinosaurios de Castilla y León. La inversión económica y la aplicación de otros tipos de aportaciones al Museo deben repercutir en más beneficios sociales:
el Museo de Dinosaurios es el principal referente turístico de Salas. De modo que aquellos huesos convertidos en piedra tienen ahora una segunda oportunidad, para
estimular una actividad económica comarcal que aprovecha la fascinación que siempre hemos sentido por los dinosaurios.
Esperemos que su futuro se escriba con mayúsculas, con
unas instalaciones nuevas, adecuadas, suficientes y necesarias. Estamos convencidos de que es posible. Como dijo el poeta uruguayo Juan Cunha: «Y si soñamos, fue con realidades».
Foto Agencia EFE