lunes, 2 de abril de 2012

In memoriam: Jorge Villalmanzo.

Jorge Villalmanzo no era paleontólogo, geólogo o biólogo. No pertenecía a este mundillo que se asoma a blogs como Tierra de Dinosaurios. Si hemos de hablar de su vinculación con la paleontología tendremos que citar sus artículos en ABC (Dinosaurios en Salas; Icnitas en Castilla y León; Demandasaurus darwini). En ellos expresaba su compromiso y admiración por los proyectos y aspiraciones de nuestras instituciones, con las que colaboró (Museo de Dinosaurios, Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas, C.A.S., Fundación Dinosaurios de Castilla y León). Jorge se inventaba acciones que casaban la cultura más ortodoxa con la difusión de los hallazgos de dinosaurios salenses, y se ofrecía para intentar más actividades que atrajeran la atención de la sociedad hacia Salas de los Infantes.

Pero eso es casi lo de menos, porque la mejor expresión de la generosidad de Jorge consistía en regalar su cariño, su entusiasmo, su implicación, su amor a la vida y a las personas que conocía. Para él no había medias tintas: se entregaba sin condiciones a la gente, se convertía en adalid de causas ajenas, y hacía a cada uno de sus amigos sentirse importante con tanto cariño, tanta admiración y aliento que derrochaba.

La mayor injusticia de su muerte es no haber tenido tiempo de devolverle o compensarle por tanto amor y generosidad. Al menos haber podido devolver un poco… de manera incompleta…. torpemente…. a destiempo… de modo insuficiente… con timidez… ¡como fuera! Esa es la mayor injusticia de su pérdida repentina y temprana: que estemos todos en deuda con él, ahora que estamos intentando superar el dolor con el recuerdo de su sonrisa, su entrega, su complicidad y su sabiduría.

¡Hasta siempre, amigo!