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jueves, 25 de octubre de 2012

¿Cómo comía un Tiranosaurio rex a un Triceratops?

Las marcas de mordidas de Tyrannosaurus en los fósiles de Triceratops son bien conocidas, pero hasta ahora esos fósiles siempre han sido estudiados de forma aislada.

El trabajo presentado la semana pasada en la reunión anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados en Raleigh, (Carolina del Norte, EEUU) es un examen de las numerosas cicatrices de mordidas en huesos de Triceratops y explica una teoría de cómo se alimentaba el Tyrannosaurus.

Denver Fowler del Museum of the Rockies (Montana) y sus colegas estudiaron numerosas muestras del Triceratops de la Formación Hell Creek de Montana para identificar cuántos tenían las marcas características de dientes de Tyrannosaurus. Los científicos encontraron 18, la mayoría de ellos eran cráneos. Observaron algo importante: ninguno de los huesos mostró ningún signo de curación, lo que indica que las mordeduras fueron infligidas a los animales muertos que estaban en proceso de ser comidos.


Los científicos sugieren que los volantes de los triceratops interferían en el camino del Tyrannosaurus, ya que este trataba de llegar a los músculos del cuello ricos en nutrientes. Las marcas sólo se podrían haber hecho si el animal había sido decapitado. El estudio muestra que los T-rex también tenían un lado más delicado, ya que se encontraron mordeduras precisas y delicadas a lo largo de la parte frontal del cráneo del Triceratops.

Los descubrimientos llevaron a Fowler y sus colegas a preguntarse si el comportamiento de alimentación de Tyrannosaurus cambiaba sustancialmente a medida que los animales crecían. El equipo propone que, con sus dientes especialmente gruesos, los adultos tiranosáuridos habrían sido muy apropiados para destrozar algo tan complicado como un Triceratops, mientras que los individuos más jóvenes habrían tenido que depender de diferentes estrategias de alimentación para evitar que se dañaran los dientes.


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