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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Paleontólogos identifican al extraño mamífero Necrolestes, que sobrevivió a los dinosaurios

Un animal extraño, con aspecto de topo, hocico vuelto hacia arriba y grandes extremidades para excavar, ha desconcertado a los paleontólogos desde hace 121 años. Se trata del Necrolestes patagonensis de América del Sur, cuyo nombre se traduce como «ladrón de tumbas» o «ladrón de muertos», en referencia a su estilo de vida bajo tierra, y cuya situación en el árbol evolutivo de los mamíferos no acababa de ser aclarada.
 
Ahora, un equipo internacional de investigadores ha resuelto el misterio y según sus conclusiones estas criaturas perduraron en el mundo 45 millones de años más de que se creía hasta ahora, demostrando que sobrevivieron a la extinción que marcó el final de la era de los dinosaurios hace 65 millones de años.
 
Parte del enigma del Necrolestes han sido siempre sus características anatómicas, que nunca parecían ajustarse a ninguna clasificación individual. Basándose en su hocico decididamente vuelto hacia arriba, la estructura del cuerpo robusto, huesos cortos y pierna ancha, se cree que era un animal acostumbrado a excavar y construir túneles. El húmero de «ladrón de tumbas» es más amplio que cualquier otro mamífero cavador, lo que indica que se especializó en meterse bajo la tierra, tal vez más que cualquier otro mamífero conocido. Los dientes triangulares simples les servían para alimentarse de invertebrados subterráneos.
 
En 2011, el hallazgo de un mamífero llamado Cronopio fue la clave que aclaró el misterio. Descubierto en América del Sur, el Cronopio pertenece a los Meridiolestida, un grupo poco conocido de mamíferos extintos. Las similitudes notables con el Necrolestes demostraron de manera concluyente que éste no era ni un marsupial ni un mamífero placentario. De hecho, fue el último miembro del linaje de los Meridiolestida.
 
Los investigadores creen que la gran capacidad de los Necrolestes para crear madrigueras es exactamente lo que les ha permitido sobrevivir 45 millones de años más que sus parientes. Se conocen pocos fósiles, por lo que los investigadores creen que era una especie rara y solitaria.