miércoles, 6 de febrero de 2013

Descubren nuevas especies de cangrejo araña, de hace 100 millones de años, en Navarra.

Los restos de ocho nuevas especies de crustáceos, como los cangrejos araña, que vivieron hace 100 millones de años, han sido descubiertos en un arrecife fósil al norte de España. Los fósiles fueron encontrados en la cantera abandonada Koskobilo, en la localidad navarra de Olazagutía, junto a otras especies de crustáceos decápodos (un grupo que incluye cangrejos, camarones y langostas). Las dos especies de cangrejos araña halladas allí, nombradas Cretamaja granulata y Koskobilius postangustus, son mucho más antiguas que el anterior poseedor del récord, encontrado en Francia.

Según uno de los autores del estudio Adiel Klompmaker, investigador postdoctoral en el Museo de Historia Natural de Florida (EE.UU), este descubrimiento en España es bastante impresionante y hace retroceder, a partir de los fósiles, el origen de los cangrejos araña.

El C. granulatawas, de aproximadamente 15 milímetros de largo, mostró características distintivas para sugerir que era un cangrejo araña, incluyendo dos espinas divergentes que salen de su tribuna (la porción extendida del caparazón o concha, en frente de los ojos) y un caparazón con un poco de forma de pera. 

Con un equipo de investigadores de Estados Unidos, Países Bajos y España, Klompmaker recogió fósiles en la cantera Koskobilo en 2008, 2009 y 2010. Con los nuevos hallazgos, se sabe que unas 36 especies de decápodos existieron en la cantera abandonada, por lo que es uno de los lugares más diversos de decápodos durante el período Cretácico (145 millones a 66 millones de años) del mundo.

 
El año pasado, Klompmaker anunció el descubrimiento de fósiles de pequeñas langostas amontonados en la concha de un molusco extinto, que ejemplificaron uno de los más antiguos comportamientos gregario de las langosta en el registro fósil.
 
Klompmaker también formó parte de un equipo de científicos que descubrió una nueva especie de cangrejo ermitaño en la misma cantera, dándole un nombre en homenaje a Michael Jackson (Mesoparapylocheles michaeljacksoni), ya que lo encontraron en fechas cercanas al fallecimiento del famoso cantante.
 
Los últimos hallazgos se publican en la revista Cretaceous Research.