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viernes, 12 de julio de 2013

Aníbal y los dinosaurios rebaquisáuridos.


La reciente publicación del dinosaurio tunecino Tataouinea hannibalis pone otra vez en el centro del debate la conexión entre las faunas europeas (laurasiáticas) y africanas (gondwánicas) durante el Cretácico inferior. Como ya publicó este blog en septiembre de 2012 no es de extrañar que aparezcan más rebaquisáuridos en África, un territorio clave para entender la evolución y distribución de ese clado. Lo que ahora presentan Fanti y colaboradores en Nature Communications se centra en caracteres fisiológicos del ejemplar recuperado; lo que es más llamativo es la presencia de una neumatización inusual en los rebaquisáuridos, que afecta a isquion, vértebras sacras y caudales, etc.
Quizás la conclusión que proponen de relacionar esta neumatización con la presente en aves sea algo arriesgada, pues el parentesco indirecto entre saurópodos y aves favorece más interpretarlo como una convergencia evolutiva.
Algo que también era de esperar es la caracterización de Tataouinea como un nigersaurino, que tiene entre sus miembros a los rebaquisáuridos ingleses, a Nigersaurus, a Demandasaurus y -según nuestros análisis filogenéticos- a Zapalasaurus . Los nigersaurinos constituyen el mejor argumento para afirmar que hubo contacto e intercambio entre las faunas de dinosaurios europeos y africanos.
Precisamente Fanti y colaboradores ratifican nuestra propuesta de que Demandasaurus tendría su origen en África, desde formas cercanas a Nigersaurus o Tataouinea. Es más: esa circunstancia da pie a "apellidar" este dinosaurio africano con un nombre que homenajea al cartaginés Aníbal: lo mismo que millones de años atrás hicieran los rebaquisáuridos cruzando el mar Thetys, Aníbal llevó sus elefantes a Europa para combatir a Roma. (¿Fue Apesteguía quien se refería a los rebaquisáuridos como los elefantes del Cretácico?)
-Tataouinea hannibalis, un dinosaurio con un sistema respiratorio parecido al de las aves.

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